Problemas de conducta en Adolescentes.

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    Los problemas de conducta en adolescentes también hacen referencia a los comportamientos de una persona no habituales y mal vistos por la sociedad y, al igual que en los niños, son observables, medibles y modificables.

    Sin embargo, se dan en una etapa de la vida (la adolescencia) en la que los problemas de conducta se intensifican y presentan con más frecuencia.
    Es una de las preocupaciones más frecuentes que manifiestan los padres en la consulta. Principalmente se detectan en el Centro escolar.

    Cuándo consultar al Psicólogo.

    Es muy aconsejable que los padres consulten estas dificultades antes de que los comportamientos “poco convenientes” se hagan más complejos y se generen conductas difíciles de modificar. En la medida en la que el chico vaya generalizando malos comportamientos, nos resultará más difícil manejar la situación.

    Algunos problemas de conducta en adolescentes se engloban en:

    - Agresión hacia personas y animales. Iniciar peleas físicas, usar utensilios peligrosos en las peleas, obligar a practicar relaciones sexuales…
    – Destrucción de la propiedad. Prender fuegos, destruir objetos de otros, forzar la entrada de coches, casas, etc.
    – Violación grave de las reglas. No llegar a casa a la hora, escaparse, no acudir a la escuela, contestar maleducadamente y faltar el repeto a iguales y a adultos…

    Las posibles causas de estos problemas de conducta en la adolescencia, si no se han dado previamente en la infancia, son:
    – Abuso de substancias nocivas para la salud.
    – Problemas que les crean ansiedad o estrés.
    – La propia etapa de adolescencia conlleva grandes cambios de humor.
    – Disconformidad y rebelión contra la autoridad.

    En la consulta muchas veces hacemos este planteamiento: ¿Somos un buen ejemplo para nuestros hijos?
    ¿Cuántas veces pedimos a nuestros hijos que cambien conductas que nosotros mismos no seríamos capaces de cambiar? Esto ocurre a menudo y hacemos reflexionar a muchos padres sobre ello. Aquí, en consulta, no les queda más remedio que aceptarlo, pero en casa… ¿Por qué se le pide al niño que no grite si la madre o el padre lo hacen? ¿Por qué se le dice que no hable mal si los padres lo hacen? ¿Por qué creemos que a un mal estudiante no le tiene que importar que su madre le pregunte todos los días cuando llega del colegio, que si se ha sabido las lecciones? Como adultos y con problemas en el trabajo, ¿nos gustaría que cada día nos hicieran la misma pregunta, o nos agradaría y ayudaría más que nos dieran otro enfoque que nos permitiera contar algo para poder mejorar por lo menos a nivel personal?

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